Tarjetas revolving: cómo salir del abismo de la deuda interminable

Las llamadas tajetas revolving, de pago aplazado o de deuda infinita, han llegado por fin a los tribunales y, tras las primeras sentencias favorables a los consumidores, a los grandes medios. Sin embargo, fue la campaña inicial de la OCU la que puso en aviso a muchos consumidores sobre los elevadísimos intereses que comportan este tipo de sistemas de pago a crédito.

¿Qué es una tarjeta revolving?

No se trata de ningún tipo especial de tarjeta, de hecho, puede ser cualquiera que contemple los pagos y desembolsos a crédito, pero lo haga con un interés abusivamente alto en la deuda acumulada, de modo que por cada vez que aplazamos la devolución de los pagos que hemos hecho a crédito, la deuda aumenta de un modo sensible.

Por ejemplo, imaginemos que tenemos que realizar un pago caro, un regalo importante, o simplemente un capricho que no nos podemos costear, etc. Si calculamos que podemos devolver a posteriori la deuda, es posible que nos veamos tentados a tirar de tarjetas Visa, MasterCard y compañía. Su gran ventaja es que podemos disponer de inmediato de un dinero que no tenemos. Pero conviene recordar que estamos usando un dinero que no nos pertenece, un dinero alquilado, por decir de algún modo, y por dicho alquiler debemos pagar un coste.